
Reducir las emisiones de carbono en las fábricas de semiconductores: el problema del ozono
Si has pasado tiempo en una fábrica de semiconductores, sabes lo importante que es controlar los perfiles térmicos. Pero existen problemas relacionados con las lámparas infrarrojas de onda corta. Estas tienden a emitir luz en longitudes de onda inferiores a 200 nm, y ahí comienza el problema. Esa luz provoca la producción de ozono en el aire. Claro, eso es un problema, pero lo realmente grave es el aumento en la factura de energía. Los sistemas de climatización tienen que trabajar más para purificar el aire y mantener condiciones seguras. Es un desperdicio enorme de energía.
¿La solución? Evitar la producción de ozono desde el principio.
Para ello, utilizamos envolturas de cuarzo especializadas o recubrimientos internos que actúan como escudo. Estos bloquean la luz en la longitud de onda de 185 nm, que es la parte del espectro que divide las moléculas de oxígeno. De esta manera, se obtiene toda la densidad de calor necesaria, pero sin los subproductos químicos. Ahora, los sistemas de tratamiento del aire ya no tienen que luchar contra este problema, y el consumo de energía disminuye.
Hablemos ahora del rendimiento.
Estas lámparas se encienden rápidamente. Exactamente lo que se necesita cuando se trata de calentar o curar obleas. Dado que la energía está concentrada en la banda infrarroja, el calor llega directamente al sustrato donde debe estar.
Pero hay una advertencia: hay que controlar la densidad de energía. Las lámparas sin ozono de alta potencia generan mucho calor. Si el chasis no está diseñado para soportar ese tipo de calor, los filamentos se quemarán rápidamente. Te recomiendo usar controladores PID precisos para evitar exceder la temperatura deseada y proteger tu equipo.
Lo mejor de todo es que esto también ayuda a reducir las emisiones de carbono. Es una solución doble: primero, el calentamiento directo es mucho más eficiente que los hornos convencionales. Además, al no haber ozono en el ambiente, no es necesario utilizar sistemas de ventilación intensivos. Es una forma práctica de acercarse a la neutralidad en emisiones de carbono, sin tener que lidiar con los problemas típicos de las empresas.